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Occlusive System y el proceso de recuperación

La tecnología aplicada a la salud avanza a pasos agigantados. Los avances en la recopilación de información, la investigación y los tratamientos han permitido crear nuevas formas de recuperación que antes parecían impensables; y Osteophoenix es un ejemplo de ello.

El éxito de su innovadora tecnología Occlusive System, que incluye las barreras oclusivas y la membrana de titanio, reside en la personalización total de cada producto

El principio básico de la Regeneración Ósea Guiada (ROG) consiste en que, al colocar estas barreras mecánicas, se protegen los coágulos de sangre y se aísla el efecto óseo del tejido conectivo circundante del paciente. De este modo, se proporciona a las células formadoras del hueso el acceso al espacio destinado a la regeneración ósea. 

Para ello, obtienen la información digital sobre el paciente por medio de programas 3D, con los que se desarrolla la barrera oclusiva y las membranas de titanio que se utilizarán a posteriori para la regeneración. Además se crea un biomodelo en resina o en PLA con el que el profesional, ya sea odontólogo o cirujano bucal, puede preparar su cirugía de antemano y mostrar al paciente cómo será el resultado de ésta al realizarla sobre su hueso. 

Criterios de diseño para las membranas de ROG

Para su uso como dispositivo médico, las membranas de barrera deben cumplir cinco criterios principales de diseño, según lo descrito por Scantlebury: biocompatibilidad, proporción de espacio, oclusividad celular, integración en el tejido y facilidad de manejo clínico.

  • La biocompatibilidad: la interacción entre el material y tejido no debe afectar negativamente a los tejidos circundantes, al resultado de curación previsto, o a la seguridad general del paciente. Por ello Osteophoenix utiliza un material muy biocompatible como es el titanio para confeccionar las barreras oclusivas. 
  • Proporción de espacio: La membrana debe tener una rigidez adecuada para crear y mantener un espacio óptimo para el apoyo de los tejidos y la regeneración prevista. Para esto, el material también debe ser maleable y así proporcionar la geometría específica necesaria para la reconstrucción y a la par debe ser suficientemente rígida para soportar las presiones ejercidas como la masticación en las reconstrucciones mandibulares. 
  • Oclusividad celular: la oclusión de los tejidos es un factor importante para evitar la invasión del tejido conectivo y permitir a las células formadoras de hueso crecer libremente. Sin embargo, esta oclusividad se refiere más a aislar el medio interno del externo para evitar la invasión bacteriana. Una falta de aislamiento podría llevar a una infección permanente que contrarrestaría la regeneración de los tejidos.
  • Integración tisular: es esencial que los tejidos del huésped se integren con la membrana. La integridad estructural de la membrana de barrera y la adaptabilidad de sus bordes son las que permiten que el hueso pueda comenzar a formarse de forma predecible. Esta integración estabiliza el proceso de cicatrización y también aísla el hueso del material fibroso. 
  • Gestión clínica: la membrana debe ser práctica para su uso clínico. Una membrana no debe ser ni demasiado maleable ni demasiado rígida ya que puede dar lugar a complicaciones. Lo ideal de las barreras oclusivas es que vienen confeccionadas a medida por tecnología CAD/CAM con lo que su ajuste está casi garantizado.

Proceso de recuperación

El proceso de regeneración ósea realizado mediante la utilización de las barreras oclusivas se genera de manera natural, dándole el espacio al hueso para que realice sus procesos biológicos normales. 

En la mayoría de los casos en los que se introducen materiales ajenos al cuerpo se provoca una inflamación y acaban fracasando. En las ocasiones en que funcionan, el paciente tarda de 18 a 24 meses en asimilarlo y en que su cuerpo los absorba.

Sin embargo, los estudios demuestran que al cabo de 4 meses la oseo-integración es similar en casi todos los casos con diferentes diseños y superficies. Por eso, al realizar una regeneración ósea mediante una barrera oclusiva de Osteophoenix, se reduce este tiempo considerablemente, con un proceso de actuación que ronda entre los 5 y los 7 meses.

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